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Un
total de ocho miembros de diferentes entidades de la Confederació ECOM
Catalunya han probado in situ las mejoras de accesibilidad aplicadas a la
estación Sagrada Familia, de la Línea 5 del metro de Barcelona, para
reducir la distancia que queda entre el andén y el vagón, y han concluido
que esta distancia debe eliminarse para que todas las personas con
movilidad reducida puedan acceder al suburbano de forma autónoma.
Según informó hoy ECOM Catalunya, antes de aplicar
esta mejora a otras estaciones de Metro, Transportes Metropolitanos de
Barcelona (TMB) ha querido probar su funcionamiento con personas con
discapacidad, usuarias de sillas de ruedas, tanto eléctricas como
manuales.
Todas las pruebas de acceso a los vagones realizadas por las personas
usuarias de sillas de ruedas de la estación de Sagrada Familia dejaron
constancia de que, gracias al aumento de altura del andén, el espacio que
queda actualmente entre éste y el vagón no supera en ningún caso los
cuatro centímetros de distancia horizontal por un centímetro de distancia
vertical y, en algún caso, incluso, el hueco vertical es inexistente.
Según un estudio realizado el año pasado en Barcelona, la distancia máxima
entre andén y vagón que puede superar una silla de ruedas es de siete
centímetros horizontales por tres centímetros verticales.
"Aunque estos estudios sitúan la distancia máxima que una silla de ruedas
puede superar en siete centímetros horizontales por tres centímetros
verticales, esta longitud difícilmente podría ser superada por todos los
usuarios de silla de ruedas", indicó la presidenta de ECOM Catalunya,
María José Vázquez.
A pesar de que "valoramos positivamente el esfuerzo de TMB por reducir
esta distancia y la inversión económica que está haciendo en mejoras de
accesibilidad a la red de metro, creemos que hemos de seguir luchando por
conseguir el espacio cero entre andén y vagón para que la accesibilidad en
el metro sea posible para toda persona con discapacidad, con la máxima
autonomía", añadió.
En cualquier caso, continuó la presidenta de esta entidad, "desde ECOM
valoramos muy positivamente que TMB cuente con la colaboración de las
entidades y personas con discapacidad para definir y evaluar las medidas
de accesibilidad en el Metro, ya que ésta es la manera que las actuaciones
en materia de accesibilidad se ajusten a las necesidades de las personas
con movilidad reducida". Sin embargo, agregó, "no podemos decir lo mismo
de Renfe, con quien la interlocución es muy complicada".
OTRAS DIFICULTADES
Los miembros de las entidades de ECOM que estuvieron realizando las
pruebas hicieron explícita también a TMB su queja por la dificultad de
movilidad que las personas con discapacidad tienen en el interior de los
nuevos trenes que están circulando en la red del metro de Barcelona.
"Los agarraderos verticales situados en medio del vagón no permiten el
paso a las sillas de ruedas, lo que obliga a las personas con discapacidad
a tenerse que situar forzosamente en el espacio reservado para ellas, y a
no poderse mover de allí", subraya el comunicado.
Y es que, remarca la nota de prensa, "las personas con discapacidad
queremos utilizar el transporte público en igualdad de condiciones (que el
resto de ciudadanos) y esto quiere decir tener posibilidad de acceso
autónomo al transporte y posibilidad de movimiento en su interior".
Por este motivo, finaliza el comunicado, "exigimos que todos los nuevos
medios de transporte que se pongan en marcha recojan estas necesidades. Es
intolerable que medios de transporte acabados de inaugurar, como el AVE,
sigan siendo inaccesibles para las personas con discapacidad", que
precisan de la ayuda de una tercera persona para poderlos utilizar. |